Eso si los silogismos no mienten. Pues dice Jelipe Calderón que no creer en dios hace a la juventud esclava de los narcos (la nota aquí)... luego entonces mi condición de no estar seguro si soy ateo (lo que me hace agnóstico declarado), me hace ser esclavo del narco.
Leamos entre líneas el discurso de Calderón (cómo me recuerda el "with or against me" de Buch): Los que no creen en dios son esclavos del narco / Los que s
í creen, no / Hay que matar a los narcos, combatirlos (y a sus sirvientes, claro). Luego entonces, en su inconsciente Felipe Calderón me quiere matar (a mí y a los decididamente no creyentes) o de menos meterme a la carcel. ¿Mi delito? No creer en el Espagueti VoladorCalderón está violando por lo menos dos de mis garantías individuales: Mi libertad de culto (por ende la de no ejercer culto alguno), difama mi honor al hacerme sospechoso de servir al narco; y una violación constitucional: el Estado Laico.
Bonito presidente, como me siento representado y defendido por él.

(Una postal de Helguera)