miércoles 18 de enero de 2012

La falacia de la "propiedad intelectual" y el capitalismo simbólico

Hoy las páginas de inicio de Wikipedia y Google --dos instancias sin las cuales el mundo de los últimos 10 años no sería el mismo-- aparecen en "blackout" como protesta contra la Ley SOPA.

No se trata de una controversia legal más en la que cada quien defiende sus intereses, estamos ante un tironeo de fuerzas políticas y económicas, una batalla por la terrtorialización-desterritorialización (conceptos de Deleuze) de Internet, que en años recientes se ha convertido en una importante línea de fuga. Es un momento en que el sistema capitalista en su forma actual busca mantenerse y reforzarse,  ampliar su dominio material y simbólico; de ganar esta batalla saldrá con más poder del que jamás ha tenido en la historia.

Leyes como SOPA buscan defender la "propiedad intelectual", pero en realidad tal es un concepto falaz --lo que espera mostrar este pequeño texto--, una construcción ideológica. Básicamente, quien defiende la "propiedad intelectual" niega la propiedad pública del conocimiento y la información, bajo la idea de que "a mi se me ocurrió, yo lo pensé desde mi creatividad, originalidad y genialidad, y si yo lo creé tengo derecho a cobrar por ello o hacer lo que se me dé la gana".

Tal es una noción hipócrita y falaz al menos por dos motivos. Primero: niega la propiedad pública de la información y el conocimiento pero subrepticiamente se sirve de él, quien escribe una canción, un libro, inclusive el científico que propone una teoría o inventa algo, ¿no toma referentes, términos, nociones conceptos, lenguajes, intereses del espacio público y los usa?, ¿acaso paga por ellos?, los toma los transforma, le agrega algo más, un "plus" y luego lo vende; ¿dónde más hemos visto este esquema?, en la producción de plusvalía descrita por Marx, en la que el capitalista se apropia del plustrabajo de un trabajo social y se apropia de la ganancia. Pero aquí no estamos hablando de bienes materiales, sino simbólicos: una idea, una canción, unas cuantas palabras, ¿de dónde sale el "plus" en este caso?, no es un plus proporcionado por el "autor", sino que viene de una compleja construcción de deseo por parte del público (¿plus de goce?), ningún "artista", "creativo" o "autor" ganaría un sólo centavo de no ser por que es movilizado el deseo de su público (deseo que como ha mostrado el psicoanálisis es sumamente lábil y responde a una descomunal serie de motivos). Lo que está en juego es el uso y transformación de referentes públicos y del deseo de los sujetos para generar una plusvalía, plus de signo, que luego es vendida al mismo público o masa que proporciona los referentes y deseos que sustentan la producción cultural, intelectual y simbólica. No nos engañemos, ni siquiera son los "autores" quienes están detrás de leyes como SOPA, son las grandes compañías, distribuidoras y productoras quienes alienan el trabajo simbólico o intelectual de los "artistas" e incluso "científicos" (caso de empresas farmacéuticas y de tecnología), éstos son los obreros de aquellas, obreros del signo y de la información.

Segundo motivo: la producción artística y científica no surge de la nada, no brota de la repentina iluminación de un genio, sino que es posibilitada por una estructura histórica y una compleja red de variables sociales y económicas que tejen las posibilidades de pensamiento y creación de los sujetos --quienes están sobredeterminados por la historia. Foucault es uno de los que mejor han mostrado como la producción de saber está sujeta a condiciones de posibilidad recortadas históricamente. El dominio público, colectivo de la información y el conocimiento (el mismo que pretenden negar aquellos grandes emporios del signo) proporciona la materia prima y los medios de valor para toda producción cultural y científica. Aunque hipotéticamente hubiera un pequeño margen de creación individual, éste sería incomparable con todos los referentes y posibilidades tomadas del espacio público, si alguien va a exigir un pago por su "creación" que antes retribuya al dominio público en la medida que se benefició de él, ¿o cuando nos conviene sí podemos tomar del dominio público y cuando no, no?, vaya noción tan falaz e hipócrita. Los grandes mitologemas del "autor" y la "originalidad" sostienen este capitalismo simbólico que produce ganancia para unos pocos, sirviéndose del deseo y apropiación simbólica de grandes masas --como mostró Guy Debord, al Capital ya no sólo la basta explotar al trabajador durante el tiempo que está en el trabajo, ahora busca también producir ganancia con él en su tiempo libre, con sus gustos, en sus ratos de ocio, con la música que escucha, las cosas que le gusta hacer, ver, leer: un dominio total del tiempo de los hombres, succionarla hasta su última gota.

Lo que vemos es la consolidación de una mutación del capitalismo que comenzó a mediados del siglo XX, un capitalismo basado en el consumo y el signo, como ha mostrado Baudrillard --quien complemente la crítica de Marx, que por sus circunstancias se centró más en el proceso de producción. La crítica de Marx es sumamente vigente para el siglo XXI sobre todo si se acompaña de una lectura como la de Baudrillard; en la actualidad, por todos lados atestiguamos la alienación de las capacidades simbólicas, expresivas y afectivas de los sujetos y la producción de plusvalor con ellas, para producir objetos materiales y simbólicos que luego son ofrecidos a las mismas personas bajo condiciones y precios que llevan a éstas a trabajar (seguir vendiendo su fuerza de trabajo, que siga siendo explotada en centros de trabajo donde entregan su plusvalor para otros fines igualmente redituables) afanosamente hasta tener el dinero para comprar esos bienes simbólicos que le hacen desear con tanta pasión --con cuánta frustración vemos marchar a tantas personas a trabajos que detestan, para comprar el smartphone de moda, la ropa de moda, para ir a un concierto, para llevar a su novia al cine. Históricamente el capitalismo es posible por la posesión de unos cuantos sobre los medios de producción, lo que ahora está en juego es la posesión de los medios de producción simbólica.

En ese momento de mutación del sistema capitalista --para incorporar con mayor peso el consumo y la plusvalía del signo--, él mismo generó varias "líneas de fuga", las cuales ha buscado re-territorializar poco a poco. Un caso fue la juventud en los años 60s: desatada como fuerza de consumo, desatado su deseo de la vieja moral de la mesura para llevarlo a la lógica del consumo desenfrenado, esta breve desterriorialización de la juventud llevó a que cuestionara el sistema. Pero ahora la juventud ha sido re-territorializada, la juventud ya no es factor de desestabilización, al contrario, es difícil imaginar un sector de la población que sostenga con más fervor la lógica de consumo y plusvalía del signo --consumo y producción de identidades, de bienes simbólicos y culturales, sobre todo audiovisuales.

Algo similar sucede con el Internet, también son compañías las que se oponen a SOPA, Twitter o facebook también son negocio, Internet surgió como consecuencia de la economía del conocimiento, pero al menos por ahora es un campo des-territorializado, que no ha podido ser dominado por completo por el capital. SOPA es una de las más importantes batallas que se han librado por la territorialización/desterritorialización de los medios de producción y distribución de información. ¡¿Cómo iba a permitir el capital que la gente se apropie de los medios (o al menos algunos de ellos) de producción simbólica?!



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lunes 2 de enero de 2012

Entre Spinoza y Leibniz

Entre Spinoza y Leibniz estoy llegando a concluir que hay un "Cosmos Panexistente", todo existe, todos los universos posibles existen. El universo es una sola substancia porque ningún ente en el universo se basta a sí mismo y por sí mismo para explicar su existencia (como piensa Spinoza), todo ente particular es un accidente, contingente. Todo ente es explicable sólo por el conjunto relacional de todas las partes del universo. Pero existe una cantidad infinita de universos, cada uno de ellos es una sustancia pues se explica a sí mismo y se basta a sí mismo para explicarse, por lo que hay varias sustancias (como piensa Leibniz) y cada universo es una mónada sin ventanas que lo pongan en contacto con otros.
 
Lo contingente es aquello cuyo opuesto es posible. En un  "Cosmos Panexistente" todo opuesto es posible y de hecho existe "en otro universo", así, todo ente particular es accidental e innecesario. Pero cuando se consideran todos los universos en conjunto "todo es necesario", "todo es posible" y "todo existe".

El universo es una sola sustancia, lo que hay es varios universos, cada uno atributo de Dios (quien tiene infinitos atributos como pensaba Spinoza). Cada universo es una mónada. Se trata de tomar al pie de la letra lo que pensaba Bruno: Dios es infinito, y no sólo existen infinitos mundos, sino infinitos universos.

Si Dios es potencia y actualidad infinita ha hecho todos los universos posibles, todos ellos existen en acto y en potencia. En "Otro universo" Dios obró de otra manera, loable para ese universo, actuar así en el "nuestro" lo llevaría a ser "otro", lo que llevaría a la destrucción de "este" universo, así que Dios hace lo mejor y más deseable (como piensa Leibniz) "para cada universo" (lo que es bueno para un universo no lo es para otro).

Que Dios lo hizo todo del mejor modo posible (como parecen coincidir Leibniz y Spinoza) parecería llevar a un determinismo en el que no se puede cambiar el mundo. Pero "el mejor modo posible" (al menos para nuestro universo) pudo ser hacer surgir la indeterminación y contingencia, las cuales pueden ser pensadas como producto de la "sobredeterminación".

La ciencia actual se maravilla porque la probabilidad de que existiera el universo, la materia, la vida y el hombre eran descomunalmente remotas. Y tales probabilidades se actualizaron en nuestro universo. Otras probabilidades se actualizaron en otros; cada universo es altamente improbable, innecesario y marginal, pero considerados en conjunto todos son necesarios y existentes.

sábado 3 de diciembre de 2011

Argumento razonado sobre por qué Peña Nieto será presidente


¿Cuáles han sido los tres libros que han marcado la vida de Peña Nieto?
Respuesta: La Biblia, La Silla del Águila "de Enrique Krauze" (en realidad es de Carlos Fuentes) y "otro que no recuerda".

Esta tontería, en lugar de restarle puntos, confirma su gran paso hacia la presidencia, porque...

Premisa 1: las personas tienden a votar por candidatos con los que se sienten identificadas, en los que se sienten representadas, con los cuales comparten intereses y expectativas. Premisa 2: la mayoría de la gente en México es ignorante, iletrada, y no suele llevarse muy bien con los libros. Premisa 3: Peña nieto es ignorante, iletrado y no suele llevarse muy bien con los libros (como él mismo ha mostrado. Conclusión: la mayoría de los mexicanos votará por Peña Nieto, por lo tanto, será el próximo presidente de México.

La única manera en que esta conclusión sería infundada consiste en que sus premisas no fueran firmes, y puesto que tanto la premisa 1 como la 3 parecen más cercanas a ser comprobadas, la única posibilidad de que Peña Nieto no llegue a la presidencia sería que la población mexicana no sea ignorante e iletrada, o al menos que no se comporte como tal a la hora de votar.


lunes 17 de octubre de 2011

Crónica del Corona Capital o La horda civilizada

Formo parte de la generación que en algún momento de su temprana juventud pensó que jamás vería a grupos como Radiohead, Pixies o Portishead, al menos no en México. Por segundo año el Corona Capital permitió romper uno de esos tabús. Todo lo que se pueda decir resultará un satélite más o menos decorativo ante la brillante actuación de los de Bristol; los demás grupos fueron teloneros de Portishead.

En teoría, el 90% de los mejores amigos que he tenido en la vida asistirían al acontecimiento, y realmente esperaba verlos a todos y cada uno. Pero quienes habían asistido al Corona del año pasado sabían que encontrar a alguien ahí después de las 3 pm era una tarea digna de Ulises. Lo mejor que pudo pasar es estar desde el inicio con amigos igual de amargados y exigentes.
Una probadita de civilidad y cordura nos dio la bienvenida: no se vendería cerveza sino hasta las 2 pm. Algo admirable, porque pudiendo ganar más dinero vendiendo alcohol desde el primer minuto, los organizadores se preocuparon por evitar algún performance etílico posterior. Las mesitas que por el momento estaban vacías --pero que a la hora de la comida se habrían de llenar de jóvenes hambrientos--, eran un guiño de confianza: los organizadores no asumieron a priori que los asistentes serían homínidos salvajes que aprovecharían cualquier objeto no atornillado al piso para iniciar un derroche de inmadurez y frustración. Hasta donde se pudo ver, el público respondió bien a la confianza dada, sólo iban a disfrutar un memorable día de música. La cerveza no se acabó antes de tiempo como el año pasado. Una chica atractiva se cruzaba frente a los ojos en promedio cada 40 segundos. En cuanto a la organización, el Corona Capital fue al Vive Latino lo que la cerveza Corona es a la Sol --no, este comentario no fue patrocinado.

El festival realmente inició con El Columpio Asesino, quienes dejaron bien parado al rock hecho en Iberoamérica, ese desenfado e ironía tan de los grupos independeintes españoles de últimos años fue lo primero que en verdad nos hizo brincar. Mientras tanto, yo intercambiaba miradas con un par de bonitos ojos que andaban por ahí y que llevaban debajo una boca que coreaba las canciones. El grupo: de Pamplona; nosotros: coreando "Toro". Fue el anuncio esperado para liberar a las bestias.

Y en efecto, fuimos corriendo a Wild Beasts; la distancia entre escenarios fue uno de los aspectos que hacían perder el entusiasmo, pero íbamos como gacelas en busca del león; yo me cansé antes que mis compañeros treintones, yo habría sido la gacela rezagada condenada a ser el plato fuerte de un depredador. pero llegamos justo a tiempo para gritar "Watch me, watch me!", como si el grupo nos estuviera esperando. Y como enviadas del cielo para amenizar nuestra tarde, un par de españolas gritaban y se movían a la par que nosotros, mientras chocábamos nuestras caderas yo aprovechaba para asomarme por sus escotes.

En el mismo escenario siguieron unos heroicos Orchestral Manoeuvres in the Dark; heroicos porque se presentaron con toda la potencia del sol dándoles de frente --el vocalista ya se veía rojo, y por cierto, en la mañana siguiente descubrí que yo también tendría mi buena quemada--, porque conquistaron al público de todas las generaciones y porque no se notó diferencia en empeño ni calidad entre sus viejas canciones consagradas y las de su último disco.
Tuve que correr hacia These New Puritans, tenía una cita con el futuro, me separé de los amigos pero antes hicimos un acuerdo de caballeros de encontrarnos en cierto punto a cierta hora --todos cumplimos, y nos encontramos sin mayor contratiempo, fue admirable comprobar que aún hay gente a la altura de su palabra, un nuevo derroche de civilidad. Así que inicié solo escuchando a los nuevos puritanos, y eso calló bien, son un grupo introspectivo, para escucharse entre las sombras y en soledad. Toda la tarde el azar estuvo de nuestro lado, pues al llegar tocaron todas las que quería escuchar.

Mogwai fue otro momento significativo --fueron uno de mis grupos favoritos en la preparatoria--, mientras interpretaban la enérgica pero emotiva "Mogwai fear atan", el aire se soltó el pelo y contribuyó a que la cerveza tuviera más efecto en mi organismo, estaba en el mood adecuado. Como complemento nos encontramos de nuevo al desinhibido par de españolas --el azar las ponía frente a nosotros de nuevo, pero no a l@s amig@s tan buscados.

M83 no desmereció, bailábamos despreocupados disfrutando esa sensibilidad pop tan à la Françaicese. Lamentablemente, como muchos otros grupos, los escuchamos por menos tiempo del que nos habría gustado, si tan solo la programación hubiera sido más escalonada.

Nos perdimos a un par de grupos por comer. No sé si fue por el hambre pero las hamburguesas no estaban mal. Reposamos un poco, pensamos qué haríamos al avecinarse la fase más intensa del festival. Fuimos al baño --el año pasado me perdí más de la mitad de Echo & the Bunnymen en una fila del baño, situación que no se repitió esta vez--, y nos alistamos para Editors --otros disfrutables herederos del sonido de Joy Division, pero nada más.

Al terminar Editors vimos la increíble cantidad de gente que se acercaba para apartar lugar, el motivo era claro: Portishead. Decidimos sacrificar casi todo Moby --el artista, junto con Beth Gibbons, con la mejor entrega espiritual y, si se permite la expresión, de mayor estatura moral del festival-- y escuchar sólo de lejos a The Rapture --que por cierto se escuchaban muy bien-- por no perder detalle de la verdadera razón para estar ahí: los de Bristol.

Y valió la pena, cada segundo, cada decepción, el dolor muscular y espiritual que ya se avecinaba, el rostro quemado de los que como yo dejaron el botecito de protector solar sin usar en su cuarto. Varios recordamos que eso es la música de Portishead: una catarsis ante el dolor y la decepción --and the tenderness I feel will send the dark underneath

Las palabras de agradecimiento y despedida de Beth Gibbons hiceron evidente el diagnóstico: las expectativas, tanto las de ella como las del público, habían sido superadas. Las lágrimas de medio mundo se asomaron más de una vez durante su actuación, cada frase era como una verdad revelada. Los que estábamos a no más de 10 metros del escenario recibimos un final apoteósico cuando Beth bajó del escenario para estrechar algunas manos del público.

¿Algo malo? Que no les dieran tres horas para tocar, era imposible que todas las canciones que queríamos escuchar fueran tocadas. En sus tres discos no hay punto flaco, hasta el lacónico ukulele del Third tiene mucho qué decir.


El resto fue pura inercia: comportarse como fluido no-newtoniano para encontrar la salida, hacer el último intento por encontrar a los amigos perdidos y comprobar que el despropósito de programar a los Strokes después de Portishead fue más para los de New York que para los de Bristol, pues les dejaron un paquete demasiado grande, simplemente no lo podían superar. Mientras los Strokes hacían su mejor esfuerzo, el peculiar sonido de Portishead no salía de mi cabeza.

Fue un momento de comunión  --a pesar de los amigos dispersos, del crudo comercio de las industrias culturales, de la misantropía que nos caracteriza a muchos--, dejarse seducir por la multitud y el momento, algo de lo que no es tan fácil ni recomendable darse el lujo últimamente. El viejo placer de la horda primitiva --canto, grito, baile, arrimón y cortejo-- revivido por un instante gracias a los juegos de cultura y civilización.

[Todas las fotos fueron tomadas por Said Martínez]

lunes 3 de octubre de 2011

Cuerpos fundidos (cuento)


Ella siente una presión sobre su cuerpo, pero no hay nadie en contacto directo con ella, mira de reojo para confirmarlo. No, nadie la toca. La presión llega y se va, como el vaivén de su cuerpo agitado por las periódicas irregularidades en la trayectoria de las vías que la conducen a la escuela –por compromisos de sus padres esta vez nadie pudo llevarla, es apenas la segunda vez que usa el transporte público, contra su voluntad desde luego. A juzgar por su mirada estudia una de esas carreras en las que ahora todo mundo se quiere matricular.

La presión continúa, pero esta vez pasa de una sensación grave a una aguda, como si fueran cientos de finas agujas que vulneran su ropa a la altura de sus senos. Algunas de las agujas rezagadas trepan por sus piernas y se meten por debajo de ese vestido que costó lo mismo que una semana de trabajo o tiempo-hombre de cualquiera de los que van ahí sentados –seguramente, a juzgar por sus miradas.

Finalmente identifica la fuente del flujo de agujas: unos ojos de los que cuelga algo que parece ser un hombre de su edad, a unos cinco metros. Ella se sabe observada, se sabe objeto de la percepción, experimenta la violencia de estar en el mundo ante la mirada de los otros y no poder ser simplemente invisible. Seguramente tras aquellos ojos que la observan hay un cerebro, y tal vez esté pensando cosas, cosas referidas a ella, agradables sólo para quien las piensa. Ella ha sido vista, no hay nada qué hacer, aunque se baje en la siguiente estación o pudiera desaparecer, ha sido vista, su imagen ha sido secuestrada y sólo Dios sabe lo que aquel trío, par de ojos y cerebro –tal vez cuarteto, seguramente cuarteto– están haciendo con ella.

Él aprovecha el mismo vaivén que los agita eventualmente para dar pequeños pasos hacia ella. No planea hacer nada malo, al menos nada que lo lleve a la cárcel, pero se imagina –y los ojos no hacen el mínimo esfuerzo para poner un velo sobre lo que hay detrás de ellos– todo lo que se podría hacer con ese cuerpo. Por un instante ella se arrepiente de haber salido con esa ropa, con ese escote, pero entonces recuerda la pequeña delicia cruel que se siente al mostrar todo eso a quienes jamás tendrán nada parecido entre sus manos.

Él sigue acercándose y en el camino se pregunta por qué, si a final de cuentas su cobardía le impedirá hablarle; como siempre, como le sucede todos los días de camino al trabajo en esa misma ruta, quizás en ese mismo vagón algunas veces. En ese momento recuerda que cada vez que hace eso lo acompaña una pequeña esperanza –además, claro está, del simple goce que reporta el ver–, tal vez suceda un milagro. En alguna de esas veces que bordea el acoso tal vez alguno de esos cuerpos con vagina responda a su llamado brincando la cerca del cortejo hombre-mujer, vulnerando algo más sagrado que el principio de no contradicción: que el hombre debe buscar a la mujer.

Ya sólo un metro hay entre ellos –él tuvo que librar un bulto que estaba en el piso, casi tropieza con él, habría sido el pretexto perfecto para chocar contra ella y aprovechar las leyes de la física. Por un momento deja de mirar el cuerpo, clava la mirada en la parte más descubierta de aquella estructura femenina, la que no está cubierta ni por tela ni por piel: los ojos, que por cierto se llenan de algo que parece desprecio. Como sea, cuatro globos oculares y dos cerebros por un instante convergen. Entonces, una luz; el calor más inclemente que hayan experimentado –y que jamás volverán a experimentar– los envuelve, los junta violentamente hasta borrar toda diferencia entre ambos cuerpos. Las ventanas estallan y lo último que ven son esos ojos y esos labios acercándose.

Al día siguiente, en el recuento oficial, serán los únicos en ser reportados como “desaparecidos”, los demás cuerpos serán poco a poco identificados. Pero todos sabrán bien cuál fue su final, pues algunas de sus pertenencias que resistieron el calor de la explosión –tercer ataque de este tipo registrado en el país, lo que hace pensar que la cosa es serio– terminarán entrelazadas. Una masa calcinada o tal vez dos –¿quién podría decir dónde termina una masa?– serán lo único restante. La más vulgar fenomenología permitirá a los peritos y familiares saber que se trataba de ellos. Sus cuerpos fundidos lucirán como una extensión ininteligible, nadie se atreverá a averiguar, o a pedir que lo hagan, si en realidad se trataba de dos personas.

domingo 2 de octubre de 2011

Sobre la palabra "palabra"

Ni los griegos ni los romanos tenían una palabra como la que usamos actualmente: “palabra”. En griego se tenía “ὀνομα” (nombre) y en latín “verbum”. Tal vez por ello los griegos, cuando marginalmente se preguntaron por el lenguaje, difícilmente se preguntaron por otra cosa que no fuera la función de nombrar (cfr. Platón, Crátilo).

Pero ¿toda palabra es un nombrar?, ¿qué hay de las preposiciones, artículos, conjunciones? “En”, “el”, “y”, “con”, ¿nombran algo? Esto es algo que difícilmente podría ser cuestionado por una lengua altamente sintética como el latín.

El uso de “palabra” como lo conocemos actualmente parece ser una innovación de las lenguas vernáculas que introdujeron artículos definidos, indefinidos, entre otros cambios. “Palabra” quizás desplazó del centro la función hegemónica del nombrar en el ὀνομα griego y la indicación de una acción en el verbum latino –como el Dios bíblico que crea, hace con el verbo, siendo el primero que supo how to do things with words.

Palabra” viene del término latino parabola, que viene del griego παραβολή: παρα (al margen de) y βολή (lanzar). En latín significaba comparar, establecer un paralelo entre dos cosas. Luego llegó a tener el sentido de “narración” y se convirtió en paraula, cuyo verbo es paraulare, del que vendrían el francés parler y el italiano parlare. Así, en las lenguas vernáculas el sentido palabra y hablar surge de manera cercana a “parábola” y “narración”.

El término castellano “palabra” se introdujo en el s. XII, en el castellano medieval hablar se decía fablar (del latín fabular, “contar historias”), próximo al portugués actual falar. Estas modificaciones en la relación con el lenguaje habrían de acompañar a los cambios ontológicos y políticos que se dieron durante el Renacimiento y la Modernidad.

De modo que hablar con palabras es inevitablemente contar historias con parábolas, algo que Nietzche acabaría de mostrar con toda su fuerza.

viernes 22 de julio de 2011

martes 19 de julio de 2011

Nota marxnichefucospinozalacaniana

Querido diario:

Creo que si a la explicación del valor de la mercancía y el dinero que hace Marx le agregamos una genealogía de la valoración (Nietzche) como "positividad política" (Foucault), basada en la naturaleza del deseo en una perspectiva dada por Spinoza y Lacan obtendríamos dinamita pura.

martes 2 de noviembre de 2010

Entendiendo la différance

Ser y No Ser, ¿son lo mismo?, o más precisamente (para evitar otorgar un privilegio a una de ambas instancias), Ser y No Ser, ¿están en lo mismo? (estar: vaya cosa tan interesante que no tienen alemán, francés e inglés).

No.

¿Qué es eso que los hace diferentes?

Si eso "es" algo, pues entonces es, es aprehendido por el Ser y volvemos al punto de partida, sin hallar lo que los hace diferentes.

Si "no es" algo, sucede un giro dialéctico, es aprehendido por el No Ser y volvemos al mismo punto.

Esa cosa innombrable "es" (por usar una muleta de lenguaje, porque no puede "ser", no es, no es concepto ni palabra alguna) la différance.

miércoles 27 de octubre de 2010

Abulia severa a.k.a. Virus Autoimune de la Conciencia

si je cessais de penser,

je cesserais en même temps d'être ou d'exister.

Renatvs Des-Cartes


Dicen que el pobre Tomás López se murió de un tal Virus Autoinmune de la Conciencia. Le dije que no se anduviera metiendo en esos lugares; las mujeres de ahí traen bichos que les pegan los güeros que eventualmente se detienen por acá con su etnocentrismo cientificista. Según hacen excavaciones, pero sólo consiguen molestar a los muertitos. Y nos dejan regalos como la viruela y las ratas, a uno que tiene la vida sosiega.


Dicen que del otro lado del charco el virus no se logra y no pasa nada por el clima desfavorable, especialmente los inviernos. Pero con el calor de estas tierras buenas para el maíz y buenas para el café y la amapola, pasa lo que no debería pasar, son caldos –muy calientes– de cultivo para lo inesperado. Alguna vez se me ocurrió decir, en la pulquería de Juan Arturo Ramírez, que por eso acá no se daban los poetas malditos –acostumbrados a su París nublada, al viento de enero que corta la piel y el alma–, por el calor hijo del diablo; que por eso los nobels y los nobles no entienden las palabras que se tuestan en comales.


Todo me lo contó Abundio, el arriero, sucedió frente a él. Se había encontrado a Tomás unos minutos antes sobre el camino, éste no llevaba ruta, marchaba en busca de parranda. Iban platicando cosas de arrieros, como el absurdo de la vida y la finitud de todo; en eso andaban cuando Abundio notó que llevaba unos diez pasos hablando solo, la mala costumbre de no mirar a su interlocutor.


Volteó hacia atrás y vio al otro, absorto, con la mirada perdida. Estaban en Los Encuentros, donde se cruzan varios caminos. “¿Vas a la derecha o a la izquierda?”, preguntó Abundio al borde del grito.

No… no puedo decidir –respondió Tomás con ese tono que precede a la desesperación.


¿Cómo no? Bueno, es que las güilas de ambos sitios ponen empeño en lo suyo –Se rió Abundio estrepitosamente.


No, es que… ¡no puedo! ¡No puedo decidir! Como si mi mente no funcionara.


Al llegar Abundio a este punto le dije “¡vaya angustia que debió haber sentido! La peor imaginable”. A lo que respondió tajante: “No seas tarugo, la angustia viene de la nada en que se fundamenta la decisión humana, `nada me obliga a seguir respirando´, pero el Tomás había perdido el libre albedrío, ergo, murió sin pecado original”, cosas de arrieros.


Después de lograr convencerlo de que no se trataba de un simple dilema sobre las aptitudes amatorias, Tomás comenzó a enunciar en voz alta lo que iba pensando –Afortunadamente, pues de lo contrario se perdería la carnita de mi anécdota y nos hubiera dejado los puros huesos, la pura estructura–, sus palabras acabaron por convencer al otro de la gravedad del asunto.


Es como si todo lo que tocara mi conciencia se petrificara y no pudiera ejercer decisión sobre ello.


¿Ya te diste cuenta que estás moviendo los dedos como cuando eras niño y te ponías nervioso al sentir próxima la llegada de tu padre que te iba a dar una chinga? –dijo Abundio, con la maña que lo caracteriza. Entonces Tomás reparó en ello, al instante sus dedos quedaron entumecidos.


¡Lo ves! Pensé en la acción de mover los dedos y ya no puedo decidir ejercerla.


¿Aún me puedes ver? –Abundio entendió lo que pasaba, pero no quitó la mala leche del pocillo. Efectivamente, Tomás dejó de ver, gritó aterrorizado.


-Espera, espera, ¡si pudiera dejar de pensar! –se calmó Tomás.


-¡No,no! ¡No seas pendejo! –gritó el otro.


El cuerpo de Tomás comenzó a desestructurarse, luego se contrajo sobre sí mismo, sin dolor, sin gritos. Desapareció sin dejar rastro, sin sangre, dejó de existir. El otro siguió su camino. “Si será pendejo”, decía para sí mismo.


Se cumplió la fantasía de esos tarados, el ser como unidad metafísica, sin diferiencia, todo subordinado por el pensamiento; para mí que el virus ese destruye toda diferiencia entre sistemas psíquico, biológico, físico… y social; menos mal, si no, sería contagioso, y en todo caso es auto contraído”, interpretó Abundio al concluir su relato, mientras preparaba el petate pa echarse. Y yo le creo, el camino enseña algo a los arrieros.


Para mí que repitió las palabras del franchute ése que lo dejó impresionado, el que vino hace un año, el tal Roquentán con su cantaleta esa de ´si pudiera dejar de pensar, por un segundo´. Ándele, por decir cosas tan occidentales en tierra caliente", concluyó.


Sin embargo, como era de esperarse, no fue la última vez que se vio a Tomás; todavía esa misma noche se apareció en los dos pueblos al mismo tiempo –aquellos por los cuales no se pudo decidir–, buscando parranda. Pero era el fenómeno sin el ser, fuera-del-tiempo, o sea un espectro –por eso inventan historias de fantasmas, que a la postre son más divertidas. Sólo que en un pueblo apareció buena onda y en el otro cábula; por eso nuestros ingeniosos borrachines lo apodaron, post mortem, “Tomás Young, el espectro”.

lunes 25 de octubre de 2010

The Truth through the pas-de-sens!

Sin(n) sens
--sin Sinn--
sans sin concebida!
La V. sin pecado,
sin sentido concebida,
es la ver...dad.

...y los in(sense)atos
(unsinn)
--in-sens--in-sans
-in-sinn
--in-sin estamos nacidos
no sin (pas sans?--pas-de-sens?) pecado,
en falta...
fils de la Verdad.

Sinnlos--sin-loss--sinn-loss
(mean in less)
without sin--sin sin.
without without
Sin without
Out the with.
Perder el pecado.
¿Con o sin?

Without sin.
Sin pecado es con fuera.
Con sin es dentro.
Bien adentro.

La verdad como a-letheia
--des-ocultación (heimlich--unheimlich).
Sin y estro//sin estro.
En sin(n)-ta.
(se asoma la partera tan-crática)

... si la encontramos,
la Verdad será siniestra,
lo familiar transfigurado.
Siempre ha estado ahí.

sábado 9 de octubre de 2010

El détournement como (¿nueva?) forma de episteme


El discurso establecido quiere convencer de que todo está dicho y estamos en el final de la historia.

Aceptémosle la tesis.

Luego... copy/paste... descontextualizar, desplazar, tergiversar, dislocar, re(in)ventar, diseminar, recortar, trasplantar, deconstruir, intervenir; pastiches, collages, ready-mades.

jueves 16 de septiembre de 2010

Una lectura cruzada de la Independencia mexicana (desde el psicoanálisis)

En uno de los momentos de "Tótem y Tabú", Freud ofrece una interpretación sobre las primeras agrupaciones humanas, reunidas en la figura de la horda primitiva, gobernada en su totalidad por un único macho con características despóticas y unilaterales. Los otros machos, sus hijos biológicos, experimentaban una afección ambivalente hacia ese jefe-padre, un amor-odio hacia quien los protegía, procuraba el bienestar de la horda, y quien, a final de cuentas, les había dado la vida; pero al mismo tiempo violentaba y limitaba sus pulsiones, especialmente porque sólo aquél podía aparearse con las hembras del grupo.

En un momento dado, el sentimiento de hostilidad conjugado con la pulsión sexual llevaron a los hermanos a aliarse para asesinar al patriarca. Una vez cometido el parricidio, disipada la hostilidad, se reavivó aquel sentimiento de amor hacia el padre: llegó la culpa a la esfera humana. La figura del padre se interiorizó entonces como ley, primero como tabú, los hermanos no pudieron mirar sexualmente a sus hermanas y madres; el padre muerto se convirtió a su vez en un ideal sagrado, un tótem.

¿No habrá pasado algo similar en los inicios del México independiente?

Material y formalmente Iturbide consumó la independencia. Por ambición, sí, pero en la práctica llevó a término lo que legítimamente habían comenzado otros. A todos nos habría gustado que Hidalgo consumara la Independencia, o un Morelos, inclusive un guerrero por sí mismo, todos ellos figuras más cercanas a lo venerable (en el fondo, a todos, especialmente a los latinoamericanos, nos gustaría tener un mejor padre, si no, pregúntenle a los hijos de Pedro Páramo). ¿Por qué tuvo que ser Iturbide (o por qué nos tocó España y no Inglaterra o Francia)? Pero nadie puede cambiar a sus padres.

Llegado el momento, los insurgentes sobrevivientes no toleraron que una sola persona ostentara el poder (el patriarca de la horda); lo desterraron. Pero éste, ambriento, ambicioso, incansable, regresó; lo fusilaron.

¿No habrá advenido un sentimiento de culpa similar al parricidio original? ¿Dónde estaría el tabú, lo prohibido, y dónde el tótem, el padre muerto idealizado?

El tabú: tal vez en ningún otro país la palabra "reelección" provoque tanto escozor como en México; está mal visto, queda tajantemente prohibido acceder a aquello a lo cual sólo el patriarca tenía acceso: en la horda primitiva el apareamiento indiscriminado, en la joven nación el ejercicio indiscriminado y personal del poder.

(pero lo prohibido juega con el deseo)

El tótem: aquel padre potente (que pudo consumar la Independencia con su mera decisión y acción política, poniendo un alto al derramamiento de sangre) queda idealizado en el culto a la personalidad, el culto a los caudillos.

Desde entonces, tótem y tabú de la nación mexicana se entremezclan en un juego ambiguo que se encuentra en la raíz de una neurosis. Por una parte se buscará impedir a toda costa que un solo individuo se haga con todo el poder; y sin embargo, se le desea, se espera la resurrección del padre en la figura de un caudillo potente. Este deseo, principalmente sostenido por la vena conservadora del país llegó a satisfacción una vez más: Maximiliano. Pero la vena liberal se encargó de hacer cumplir el tabú: el emperador pasado por las armas una vez más.

Esos caudillos potenciados recorren la historia de México (Santa Ana, Díaz, Villa, Zapata, Elías Calles), todos ellos venerados en su momento, todos ellos sostenidos por el pueblo, todos ellos desterrados o asesinados; la disposición ambigua del mexicano ante el autoritarismo.

Probablemente el siguiente paso fue "sublimar" el deseo de ese padre-caudillo potenciado en la figura de la dictadura de partido (el significante "partido" no deja de guardar cierta relación con significantes como "pater")

La buena noticia: todo dictador será enterrado por el pueblo mexicano.

La mala: el pueblo mexicano seguirá buscando salvadores, idealziando caudillos, coqueteando con el autoritarismo, y al mismo tiempo seguirá sintiendo culpa de ejercer auténticamente su independencia (objeto conseguido por el patriarca originario, hecho tabú para sus hijos despotenciados).

... hasta que entre en un profundo autoanálisis, la huella de la historia sea borrada, o entregue su soberanía a una potencia extranjera.

lunes 28 de junio de 2010

Alemania en el destino de México

Última anotación sobre el mundial...

Alemania ha estado en los últimos años en el destino (futbolístico) de México: En '86 fue eliminado en penales por Alemania; al '90 no fue por corrupto; en el '94 perdió con Bulgaria (habría enfrentado a Alemania); en '98 perdió en octavos con Alemania; en 2002 perdió con EU (habría enfrentado a Alemania); en 2006 perdió con Argentina (habría enfrentado a Alemania); en 2010... ibídem.

...México será campeón del mundo el día que le gane a Alemania, un país que representa todo lo que México no es... México será campeón cuando sea un país organizado, sin impunidad, que respete la ley, disciplinado, razonable...

Para llegar al 5to partido son más importantes los primeros 3 que el 4to (nótese que de haber ganado a Uruguay se habrían enfrentado a Corea y Ghana, una semifinal no sería descabellada)...

Para el momento en que México sea campeón de la FIFA estará pensando en cosas más importantes que ser el campeón de la FIFA...